¿Quién escribe y quién publica?
Lo que publica Ridelta lo escribe el equipo que lleva la plataforma y lo firma la marca, no una persona con seudónimo ni una redacción externa. Hay dos caminos y los dos pasan por una revisión humana. El primero es el código: las guías de cada provincia, las piezas del centro de conocimiento y los términos del glosario se escriben en el repositorio del proyecto y entran con una solicitud de cambio que alguien revisa, con todas las comprobaciones automáticas en verde, antes de llegar a la web. El segundo es la redacción del panel: quien opera la plataforma escribe un artículo, lo pasa a revisión y solo una persona con permiso de administración puede publicarlo. Un borrador no se publica nunca sin pasar por revisión, y lo publicado solo se retira; no se borra.
La inteligencia artificial puede proponer un borrador, y solo eso. El generador de borradores está apagado por defecto; si el titular lo enciende, una persona pide un borrador con un tema y una audiencia, el texto entra como borrador marcado con su origen y pasa el mismo filtro que cualquier otro. La máquina no publica, no corrige lo publicado y no firma: cada pieza que se ve en la web la ha leído y aprobado una persona que responde de ella. Si una pieza se escribió con ayuda de un borrador automático, su historial de revisiones lo dice.
¿De dónde salen las cifras?
Ninguna cifra que pueda cambiar se escribe a mano en un texto. Los precios, las distancias y los tiempos de una ruta los calcula el motor de rutas en el momento de pintar la página, a partir de la tarifa vigente y de la distancia guardada, y el texto solo deja un hueco para que entren; la comisión que se cobra a los colaboradores sale del ajuste publicado en el panel, el mismo que ven ellos. Por eso una guía puede decir cuánto cuesta ir de un pueblo al aeropuerto sin que nadie tenga que acordarse de actualizarla cuando cambia la tarifa: cambia el número en la fuente y cambia en todas las páginas a la vez.
Las pruebas automáticas vigilan la regla antes de cada publicación: buscan en el contenido un importe en euros escrito a mano, una espera o una cortesía en minutos, un porcentaje de comisión o una promesa con cifra, y si encuentran uno la publicación no sale. Las piezas del dominio global, que valen para cualquier provincia, no llevan ninguna cifra de precio, de espera ni de comisión: explican el método y remiten al calculador del sitio de cada zona, que es donde está el número exacto para una dirección, una fecha y una hora. Las cifras del observatorio son otra cosa: son datos de la Administración, cada uno con su fuente, su enlace y la fecha en que se consultó, y una comunidad sin dato publicado no tiene página.
¿Qué fuentes se aceptan y cómo se citan?
Cada guía y cada pieza cita sus fuentes al pie, con el nombre de lo que se consultó, el enlace y la fecha de consulta, y esa fecha no puede ser posterior a la última revisión del texto: la prueba lo comprueba. Se aceptan fuentes públicas y verificables: el Boletín Oficial del Estado y los boletines autonómicos, los ministerios y sus registros, las agencias estatales, la legislación europea publicada en su diario oficial, los operadores públicos de transporte, los gestores de aeropuertos y estaciones, los servicios de salud, los ayuntamientos y los organismos de estadística. Un dato que no se pueda enlazar a una de esas fuentes no se publica como dato; a lo sumo se cuenta como experiencia del equipo, y se dice.
Las fuentes se marcan también para las máquinas: el marcado de cada artículo lleva la lista de citas con su nombre y su enlace, de modo que un buscador o un asistente pueda seguir de dónde sale cada afirmación sin leer la página entera. Cuando una norma cambia, la pieza que la cita se revisa y su fecha de revisión se actualiza; mientras no se revisa, el aviso de vigencia que cierra cada pieza recuerda que lo que dice es lo que decía la fuente el día de la consulta. Lo que escribe la competencia, lo que circula en redes o lo que cuenta un cliente no son fuentes: pueden ser un punto de partida para buscar la fuente, nunca el dato.
¿Qué no se publica nunca?
No se promete nada que el código no haga. Ninguna página dice cuántos servicios al mes hará un conductor, cuánto ganará, que siempre hay un coche libre o que el coche llega en cinco minutos: las pruebas automáticas buscan esas frases, en castellano y en inglés, y bloquean la publicación si aparecen. No se publican páginas finas, hechas con plantilla y cambiando el nombre del pueblo, porque los buscadores las tratan como relleno y porque no ayudan a nadie: cada guía propia de una provincia tiene como mínimo novecientas palabras en castellano, una versión inglesa completa, una respuesta directa al principio y fuentes fechadas, y ningún párrafo se repite entre dos guías.
El dominio global de la marca no publica nada local: ni una zona, ni un municipio, ni una ruta, ni un destino. Lo que es de una provincia se cuenta una sola vez, en el sitio de esa provincia, que es su dirección canónica, y la prueba de las piezas globales comprueba contra el catálogo que ninguna nombra algo local. Tampoco se publican opiniones inventadas ni reseñas que no haya dejado un cliente real, ni un texto generado por una máquina que una persona no haya revisado y aprobado, ni un dato cuya fuente no se pueda enlazar. Y no se publica contenido para engañar a un buscador: nada oculto, nada duplicado a propósito, nada que diga una cosa a la máquina y otra a la persona.
¿Cómo se corrige un error?
Cualquier persona puede señalar un error desde la página de contacto, indicando la dirección de la página y qué dato cree que está mal. El equipo comprueba el dato contra su fuente; si la fuente da la razón a quien avisa, el texto se corrige, la fecha de última revisión de la pieza se actualiza y el sitemap publica esa fecha nueva, de modo que los buscadores vuelven a leerla. Si la fuente ha cambiado desde la consulta, se vuelve a consultar y se actualiza también la fecha de la fuente. Un error que cambie el sentido de lo que se dijo no se corrige en silencio: la pieza lo dice, con la fecha, en su aviso de vigencia.
Nada de lo que se publicó desaparece sin rastro. Los artículos de la redacción guardan cada revisión con su estado, su autor y el motivo, y lo retirado sigue existiendo en el historial para que se pueda explicar qué se dijo y cuándo. Las cifras del observatorio se corrigen o se retiran desde el panel, con su motivo, pero no se borran. Las piezas en código tienen su historial en el repositorio del proyecto, cambio a cambio. Si una corrección afecta a un precio o a una condición del servicio, manda lo que publican el calculador y las condiciones vigentes en el momento de reservar, no el texto de una guía.
¿Qué significan las fechas de cada pieza?
Cada guía y cada pieza lleva dos fechas reales: la de publicación, que es el día en que apareció por primera vez, y la de última revisión, que es el día en que alguien la volvió a leer y la dio por buena o la cambió. Las dos van en el marcado del artículo y la segunda es la que el sitemap declara como fecha de modificación. No se tocan para parecer recientes: una pieza que no se ha revisado conserva su fecha aunque pase el tiempo, porque una fecha falsa es la primera mentira de una página y la que un buscador detecta antes. La tabla de abajo resume qué publica la plataforma y cuándo se revisó por última vez cada bloque.
Esta política también tiene fecha y también se revisa. Se escribió con lo que el código hace hoy, y cada vez que una regla cambie —una comprobación nueva, una fuente que deja de aceptarse, un camino nuevo para publicar— se actualizará aquí antes que en ningún otro sitio. Las piezas la enlazan como principio de publicación y como política de correcciones en su marcado, para que quien lee una guía pueda saber, con un clic, cómo se escribió y cómo pedir que se corrija.
Qué publicamos y cuándo se revisó por última vez
| Bloque | Piezas | Última revisión |
|---|---|---|
| Guías propias de cada provincia | 74 | 27 de octubre de 2026 |
| Guías de la comunidad | 12 | 15 de septiembre de 2026 |
| Piezas del centro de conocimiento | 24 | 27 de octubre de 2026 |
| Términos del glosario | 92 | 27 de octubre de 2026 |
Las fechas son las que cada pieza declara en su marcado y en el sitemap; los artículos de la redacción y las cifras del observatorio llevan la suya en su propia página.